La Dra. María Elena Fernández Martín, es Máster Especialista en Calidad de Vida y Cuidados Médico-Estéticos del Paciente Oncológico y miembro de la junta directiva de GEMEON (Grupo de Expertos en Medicina Estética Oncológica).

Es una nueva especialización multidisciplinar que tiene como fin ayudar a los pacientes oncológicos a mejorar su calidad de vida, autoestima e imagen.

La imagen corporal es una necesidad del paciente oncológico. los cambios físicos que se producen como consecuencia de la enfermedad o los tratamientos, pueden asociarse a una insatisfacción corporal, a un deterioro en la percepción de la imagen corporal y suelen ir acompañados de un descenso de la autoestima, colocando a la persona en una situación de alta vulnerabilidad psicológica.

Objetivos de los tratamientos:

  • Destacar la importancia de la prevención y el diagnóstico precoz.
  • Prevención del cáncer desde los hábitos saludables.
  • Conocer las posibilidades de prevención de las complicaciones relacionadas con los tratamientos.
  • Tratamiento de la alteraciones de la piel producida por los tratamientos:
    • Envejecimiento precoz.
    • Aumento de la sequedad y deshidratación cutánea.
    • Modificaciones de la sudoración.
    • Fragilidad capilar.
    • Modificaciones de la calidad/cantidad de pelo y uñas.
    • Alteraciones pigmentarias.
    • Modificaciones de la grasa corporal.
    • Modificaciones de la musculatura corporal
    • Dismorfismos corporales.
  • Potenciar las posibilidades terapéuticas de la imagen:
    • Preparar la piel para Radioterapia o cirugía.
    • Test de alergia, y diseño de Micropigmentación para cejas.
    • Evaluación Nutricional. Recomendaciones dietéticas.
    • Consejos de dermocosmética.
  • Reparar las secuelas de la enfermedad sobre la imagen corporal y facial:
    • Análisis de debilidades y fortalezas.
    • Perfil de necesidades estéticas.
    • Morfología y visajismo del rostro y sus elementos.
    • Teoría de la potenciación/compensación.
    • Técnicas de visajismo adaptadas a las necesidades del paciente.

Las manifestaciones dermatológicas de los tratamientos contra el cáncer son muy frecuentes sobre todo con las nuevas terapias dirigidas.

Un asesoramiento cualificado puede ayudar a  usar la dermocosmética como coadyuvante terapéutico para:

  • prepaprar y reforzar la piel para recibir tratamiento
  • reducir el impacto de la toxicidad cutánea
  • aumentar la adherencia a los tratamientos oncológicos
  • y disminuir las alteraciones de la piel: xerosis, prurito, eritema, paroniquia, fisuras, erupciones, hiperqueratosis, radiodermitis y fotosensibilidad

 

Los tratamientos oncológicos pueden producir alteraciones dermatológicas generalmente reversibles.

Deshidratación, prurito, manchas, irritación, erupciones, piel más sensible y reactiva y más vulnerable a infecciones.

Según la OMS, al menos un tercio de todos los casos de cáncer, pueden prevenirse. La prevención constituye la estrategia a largo plazo más costoeficaz para el control del cáncer.

La actividad física regular,  mantener un peso corporal saludable y una dieta sana, conlleva un menor riesgo de contraer cáncer.

Higiene , hidratación y reparación de la piel.

La sequedad exagerada de la piel (xerosis) y la condición de piel sensible se presenta con mucha frecuencia en los pacientes tratados con quimioterpaia, terapias dirigidas u hormonoterapia. El objetivo de los tratamientos  cosméticos profesionales son restaurar  y proporcionar una función barrera epidérmica eficaz y de emoliencia.

Existen laboratorios cosméticos que ya tienen líneas especializadas al respecto.

La técnica consiste en la microimplantación de pigmentos vegetales hipoalergénicos en la piel.

Con este método no sólo podemos embellecer las cejas, el contorno del labio, delinear el eyeliner, sino también corregir algunos defectos como áreas de alopecia, calvas, cicatrices, líneas difusas, etc.

Se aconseja realizar la micropigmentación de cejas, antes de recibir el tratamiento de quimioterapia.

La carta de colores es muy amplia y se pueden igualar bastante a las tonalidades de pelo y de piel de cada persona.

La duración del resultado es variable en cada persona, desde 1 a 5 años. Las pieles jóvenes y grasas reabsorben antes los pigmentos que las secas y envejecidas. En esta variación de la permanencia del pigmento en la piel, también dependerá de los cuidados de la misma, la exposición solar sin protección, etc., y la variabilidad personal.

Los pigmentos una vez implantados van desapareciendo con el tiempo empujados por la propia renovación celular y por la reabsorción. En general la duración media de un micropigmento es de dos años.

La Dra. María Elena Fernández le dará consejos en fotoprotección especialmente indicada para el paciente oncológico.

Los tratamientos oncológicos hacen a los pacientes más vulnerables a la exposición solar. Muchos medicamentos son fotosensibilizantes, alteran la barrera cutánea y producen trastornos de la pigmentación o manchas. Además, estas condiciones aumentan la predisposición a padecer tumores cutáneos inducidos por el sol, por lo que el diagnóstico y seguimiento de lesiones es prioritario.

La guía de recomendación en fotoprotección del paciente oncológico, incluye como pilares básicos, por orden de importancia: evitar el sol, utilizar vestimenta adecuada y protectores solares tópicos y orales, según prescripción facultativa, haciendo hincapié en las líneas de fotoprotección primaria y secundaria cuando existen fotosensibilidad y alteraciones cutáneas.